EL RIO PUELO (Argentina)
La zona cordillerana fue intensamente modificada por la acción glaciaria, formando extensos y profundos lagos. Tal es el caso del Lago Puelo, que desagua a través del río del Puelo en el Océano Pacífico. Este valle, que tiene conexión trasandina y un microclima particular, posee escasa altura (aproximadamente 200 m sobre el nivel del mar), todo lo cual lo distingue del resto de los Parques Nacionales argentinos ubicados en los Bosques Andino-patagónicos.

El Bosque del Rio Puelo alberga especies vegetales de la selva valdiviana típica chilena y que ingresan únicamente aquí en la Argentina, como es el caso del avellano, el tique y el ulmo. A ello debemos sumarle la flora autóctona más extendida de los bosques andino-patagónicos presentes en la zona, por ejemplo el ciprés de la cordillera, el coihue, el espino azul, el radal, el arrayán, el alerce, la lenga y otros.
Algunos animales propios de la región del Río Puelo son el Pudú Pudú, que es el ciervo mas pequeño del mundo y esta en extinción, el Huemul, ciervo que encuentra aquí uno de sus núcleos poblacionales más importantes (también en extinción), el zorro colorado, el puma y el hurón menor. Entre las aves es común ver al huala, el pato vapor volador, la bandurria, el carpintero pitío, el cisne cuello negro, el Martin Pescador, loros, la lechuza, y chimangos entre otras. En los ríos y lagos existen peces autóctonos como la trucha criolla, y exóticos como la trucha arco iris y el salmón encerrado.

Turismo
En el Valle del Río Puelo se realizan excursiones tanto desde Chile hacia Argentina como de Argentina hacia Chile.
El Río Puelo es muy ancho y profundo. Sus aguas verdes y calmas reflejan los bosques nativos, hogar de incontables especies.
Desde Argentina: (Siempre con guía)
En verano, o cuando el Azul esta bajo, se badea el río a pie o a caballo. También hay recorridos que se realizan utilizando La Pasarela para atravesar caminando el Río Azul.
1. Vía lacustre en el día:
Hasta Chile:
Se navega por el Lago Puelo, hasta los Rápidos del Río Puelo, bajando los rápidos se continúa por el Lago Inferior (Territorio Chileno) hasta el lodge de Patagonia Adventures que se encuentra en el Rio Puelo nuevamente, tramo que parte desde el Lago Inferior.
Allí se recibe a los visitantes con un almuerzo. Mas tarde los turistas pueden disfrutar de un paseo por la población, ir de pesca (Pesca con mosca) o simplemente apreciar la belleza del lugar.
Se merienda en el lugar y se regresa a Lago puelo. Las excursiones incluyen trámites migratorios.
2. Esta expedición involucra paseo lacustre y trekking: Visita al Lago de las Rocas, paseo lacustre y trekking
Se parte desde Lago Puelo en lancha o gomón. (Tramites migratorios en Arg. y Chile) Se bajan los rápidos de Río Puelo hasta Lago Inferior. Mas tarde se toma por un sendero que se interna en el bosque valdiviano y conduce al Lago Las Rocas a unos 500 msnm.
Este lago, además de su impresionante belleza cuenta con la extraordinaria particularidad de sus aguas templadas.
3. Circuito Lago Las Rocas, de varios dias.
1) Se parte desde Lago Puelo embarcándose en lancha hasta los rápidos de Río Puelo (tramites migratorios en Arg.). Este trayecto conduce a territorio Chileno por Lago Inferior, (Tramite aduaneros en Chile) Desembarque en el Lodge Patagonia Adventures. Almuerzo, paseos, cena y hospedaje.
2) Salida con rumbo a Primer Corral, (se puede realizar la misma expedición caminando o a caballo) bordeando la costa de Río Puelo, por hermosos bosques valdivianos, almuerzo en el trayecto, cena y pernocte en campamento.
3) Luego del desayuno, continúa la travesía a Lago Verde, Lago Las Rocas rumbo Segundo Corral, cena y hospedaje en el Lodge Patagonia Adventures.
4) Al día siguiente: Desayuno y regreso a Lago Puelo vía lacustre, traslado a El Bolsón en vehículo. La tarifa comprende, pensión completa, Hospedaje, guía y todos los traslados mencionados.
Por: Diego Mur de BolsonWeb.com
Fuente: BolsonWeb.com
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EL PARADIGMA DEL RIO PUELO (Chile)
Río Puelo se ubica en la Décima Región de Los Lagos. Al sur este de Puerto Varas y rumbo hacia las nevadas cumbres que aquí engalanan la Cordillera de Los Andes. Vacía sus aguas en el angosto Seno de Reloncaví. Quienes lo conocen, aseguran es uno de los más hermosos y caudalosos de la región. Lo caracterizan la singular belleza del paisaje que lo rodean y la calidad de sus aguas. Éstas, no obstante teñirse levemente en ocasiones, albergan una gran cantidad de alimento. ¿El resultado? Una gran población de lindas y saludables farios y arcoiris silvestres. Durante los meses de febrero, marzo y abril, la oportunidad de obtener fantásticos ejemplares de cohos y atlánticos, está latente. Es en dicha fecha cuando, con el firme propósito de preservar futuras generaciones en el tiempo, dichas especies migran río arriba.

Quienes lo hemos visitado en más de alguna ocasión, entendemos que por ser un río de gran estructura y caudal, e importante profundidad, posee todas las características ideales para la pesca con streamers y líneas de rápido hundimiento. Es éste el tipo de pesca que desarrollé históricamente en sus aguas. Sin embargo, las cosas cambian.
Con motivo de dar la bienvenida a Chile a un compañero de pesca -- y gran guía en el estado de Montana, EE.UU. -- nos reunimos junto a un grupo de amigos, a compartir un asado en casa de Arturo Budnik. Como ya se ha hecho costumbre, quien se obligó a preparar el mismo, fue quien escribe. En uno de esos "pequeños" momentos de relajo, Arturo se acercó para confidenciarme que hacía dos semanas atrás, había tenido gran éxito en Río Puelo... pescando con mosca seca. Luego se unió Daniel a la conversación -- hijo mayor de Arturo -- quien me enseñó las fotografías. Se trataba de preciosas truchas, la mayoría sobre los 3 kilos de peso. Por un instante di rienda suelta a mi afición, olvidé el asado, y concluí que deseaba disfrutar con mis propios ojos del resultado de este "descubrimiento". ¿Por qué escribo "descubrimiento"? Por cuanto al preguntar a muchos pescadores de mosca -- salvo contadas excepciones -- respecto de qué técnicas y equipo son los sugeridos para Río Puelo, la respuesta casi invariable será, caña de peso 6 o 7, shooting taper de rápido hundimiento, y grandes streamers lastrados en tamaños 4 y 6, de preferencia en colores negro, gris u oliva. Es aquí, la popular Woolly Bugger, la reina de la fiesta para muchos. Es éste el paradigma de Río Puelo.

Corría un miércoles de febrero de 1999. Un día como cualquier otro. El sonido del teléfono en mi escritorio, interrumpió de manera repentina mi trabajo. Al levantarlo, encontré a Arturo Budnik y una invitación para visitar Río Puelo el fin de semana entrante. Pensé -- no creo más de tres segundos -- y respondí... asintiendo. Luego de acordar los detalles, nos reunimos el viernes siguiente en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez. Cerca de las 18:30 horas nuestro vuelo despegaba rumbo a Puerto Montt. Al arribar a El Tepual - Aeropuerto de Puerto Montt -, nos encontrábamos con quien oficiaría de botero y guía durante nuestra estadía, Roberto Morales, quien, además, nos llevaría a su sencillo pero acogedor albergue, ubicado a unas tres horas de nuestro punto de arribo y a orillas de Río Puelo. A nuestra llegada, cenamos, y como citamos algunos pescadores... "nos fuimos derecho al sobre".
Nuestro despertar del día siguiente fue alrededor de las siete de la mañana. De inmediato fuimos deleitados con un desayuno de la zona. De esos que en Santiago no se conocen ni se sueñan. Luego de ello, corrimos a preparar nuestra parafernalia. Deseábamos salir tan pronto como fuera posible a probar suerte. Roberto, con la amabilidad que lo caracteriza, nos ayudó a subir a la embarcación con la que surcaríamos las aguas azul profundo del caudaloso Puelo. Junto a él, los Budnik y un compañero de oficina de Arturo -- quien se iniciaba en la mosca -- remontamos río arriba, hasta alcanzar el primer punto que nuestro guía y botero recomendaba. Era, curiosamente, el mismo sitio donde Arturo, hacía tres semanas, había coronado con éxito su incursión.
Todos utilizábamos líneas floating y moscas secas, a excepción del compañero de trabajo de Arturo. Luego de 30 minutos vacíos y sin éxito, nuestro novato amigo enganchaba la primera trucha. Para él, constituía toda una nueva experiencia de pesca. Un hermosa arcoiris, cercana a un kilo de peso. Atravesaba por mi mente la turbia idea de respetar el estilo de pesca "tradicional" de Río Puelo. En el instante cuando comenzaba a dudar de la efectividad de la pesca con mosca seca en estas circunstancias, Arturo cobraba una fario sobre medio kilo, utilizando uno de los llamados searching patterns. Una Royal Wulff en anzuelo 12.
Durante el resto de dicha mañana, remontamos el río buscando aquellos lugares donde obtener mejor suerte. Conseguimos buenos piques, no en gran cantidad, pero entretenidos. Luego del almuerzo, apareció la infaltable siesta, para alrededor de media tarde volver a la carga. Nuevamente cruzó por mi mente la posibilidad de cambiar a un tradicional shooting taper, de rápido hundimiento, junto a la reina de los ríos de Chile: una Woolly Bugger # 6, lastrada y de color negro. Continuaba con la turbia idea de que aquello considerado "tradicional" en esta aguas, era lo más efectivo.
Corría una suave brisa, la que no perturbaba. El agua se encontraba muy clara. Y sorpresivamente comenzó el "show". En un comienzo, sólo pequeñas truchas que no sobrepasaban los 25 cms. "Tirar y sacar", describiría la situación según muchos. Usaba caña y línea # 5 y mi preferida de las secas, una Adams en número 12. Atada a un tippet de 1 pie y 6X, el que a su vez se unía a un líder 5X de 9 ½ pies. Llamé a Roberto, quien rondaba cerca, y le comenté lo sucedido señalándole, "Voy a presentar la mosca ahí y te puedo asegurar que alguna la tomará." En efecto, no derivó más de cinco metros, cuando otro hermoso ejemplar subió por ella. Lo confieso. Estaba como un niño. Roberto apuntaba. "Parece que hoy andas con toda la suerte Patricio." En un lapso cercano a las tres horas, había conseguido sobre 40 truchas, todas sobre los 35 centímetros, y varias que excedían el kilo de peso. Más tarde me encontraría con el grupo, y corroboraría el hecho de que éste había sido un día éxitoso para todos. Era el momento adecuado para regresar a nuestro albergue y fantasear con lo sucedido. Junto a ello, para agradecer a Arturo por su "descubrimiento".
Nunca se me habría ocurrido pescar en Río Puelo utilizando moscas secas y equipos livianos. Menos aún, aplicando técnicas que habíamos aprendido en nuestro viaje a Montana, en septiembre de 1998, junto a muchos guía avezados de la zona y Pablo Negri. Pesca delicada y de presentación, junto a líderes nunca mayores a 5X. El cansancio no pudo con mi entusiasmo, y aunque acostado, casi no concilié el sueño esperando que amaneciera para seguir disfrutando del "descubrimiento" de Arturo.
La mañana siguiente fue similar a la del día anterior, quizás con algo menos de pesca. Por algún corto lapso de tiempo, dejamos a Arturo junto al ahora avezado novato, en un área fácilmente vadeable del río. Nos movilizamos con Daniel y Roberto, a un sector, que por la gran cantidad de troncos y profundidad, constituía el hábitat perfecto para farios. Mi especie predilecta. Creo, la de muchos. Efectuamos lances desde el bote. Daniel se encontraba extremadamente relajado, por lo que sin su caña, fotografiaba al por doquier y disfrutaba de la belleza del entorno. Para variar el estilo de pesca, y nuevamente gracias al pensamiento turbio, decidí cambiar de bobina. Monté aquella que portaba una T-200. Até a mi tippet, una Woolly Bugger, en tamaño # 6 y negra. Deseaba alcanzar los troncos, evitando que la línea profundizara más de lo necesario. Podíamos observar la mosca en todo momento. Fue divertido. Por la precisión de los lanzamientos y por el resultado. En no más de 40 minutos, cinco hermosas arcoiris cercanas a los dos kilos de peso. Un excelente número. Así terminó nuestra mañana.
Llegó la hora del almuerzo. No olvidábamos, en tanto, el hecho de que debíamos presentarnos impajaritablemente en El Tepual, antes de las 7 de aquella tarde. Roberto sugirió recorrer un sector del río, bastante ancho, con gran caudal y tupida vegetación. Ello nos forzaba a ejecutar roll casts. Al igual que Arturo y Daniel, montaba línea floating y utilizaba un equipo liviano. El "show" de Arturo no tardó en comenzar. Una arcoiris tras otra. Todas sobre los 2 kilos de peso. Curiosamente, nadie a excepción suya conseguía un pique. "¿Qué mosca estas usando?", pregunté. "Una ninfa de stonefly, Pato", respondió Arturo. Rápidamente revisé mi caja de ninfas. Sólo encontré una de ellas. ¿Dónde estaban mis ninfas de stoneflies? ¿Por qué no contaba con una adecuada selección? Cambié la mosca seca que utilizaba y até mi única stone -- pajarote. Estaba tan apurado por el poco tiempo que nos quedaba (eran ya las 2 PM), que até al mismo tippet 6X, que usaba junto al patrón de seca, la ninfa de stonefly -- pajarote. ¡En número 8! La técnica fue la usual para estos casos. En diagonal y curso arriba -- up and across -- de tal manera que el flujo derivara la mosca naturalmente, sin que ésta dragara de manera artificial. Bastó que la línea se extendiera, luego de la tradicional curvatura que describe en la superficie, y algo de proporciones mayúsculas violentó mi líder, cortándolo. No me fue posible reaccionar. Sin perder un segundo, corrí donde Arturo, quien continuaba con el "show", para preguntarle si su caja contenía alguna stonefly que... "sobrara". Recibí de sus manos, el mismo patrón que él utilizaba. Intentando ser "algo" más precavido, retiré el tippet 6X y até dicho patrón al líder 5X y de 9 pies, que se unía a mi línea floating en su extremo. Luego de un apresurado y ansioso lance, percibí que enredaba el fondo. "No puede ser. Estoy con una línea que flota y el lugar es bastante profundo. Ello hace imposible el que me encuentre enredado", pensé. Bastó que terminara mi breve análisis, para que una hermosa arcoiris cercana a los 5 kilos, iniciara una loca carrera río abajo, arrastrando mi línea y varios metros de backing. Atónitos, todos hicieron sus cañas a un lado y se me unieron.
Roberto grababa con la cámara. Arturo, y ante mi súplica, cogió su red e infructuosamente intentó cobrarla en más 5 ocasiones. ¡Su talla excedía con creces la que dicho chinguillo podía manejar! Luego de un brusco giro, ésta se encontró a nuestras espaldas. Intenté tomarla con mis manos, pero el líder 5X no resistió más... Sólo puedo describir tan noble pelea, con el adjetivo "fenomenal". Agradecí a Arturo por su ayuda.
Fue un hermoso viaje, entretenido y productivo. Es siempre un agrado el poder compartir momentos de amistad junto a practicar el deporte que nos une, en compañía de Arturo y Daniel Budnik. El haber comprendido que este río puede pescarse con equipos livianos y en forma técnica y delicada, constituyó sin duda, el punto más alto de mi experiencia. Es ésta la pesca que prefiero.
Ya no ronda por mi cabeza el "Paradigma de Río Puelo".
Patricio Brown Trout de Rios y Senderos
Nota de los Editores: Invitamos a los lectores a confirmar el mismo "descubrimiento" reseñado por Patricio para Río Puelo, en el artículo "Técnicas de Catch & Release", cuyo texto data de febrero 1996. Río Puelo alberga una excepcional variedad de entomofauna en sus aguas, destacando los órdenes Plecoptera (stoneflies), Trichoptera (caddisflies) y Ephemeroptera (mayflies). De entre este último, sobresale la casi desconocida familia Amellitopsidae, con una especie cuyo estado ninfal alcanza un tamaño de gran envergadura (# 8), posee hábitos carnívoros, y es fácilmente reconocible, por los hermosos círculos amarillos y concéntricos que rodean sus grandes ojos. Descubrimiento del gran Rick Hafele. Buenas eclosiones se presentan regularmente en Río Puelo. Le invitamos a variar el llamado estilo "tradicional" para estas aguas. No olvide incluir una buena selección de ninfas y secas en su caja. Así también, la infaltable imitación de roedor, y una buena variedad de patrones que imiten pancoras (Aegla sp.), las que abundan en su lecho. ¡Suerte y buena pesca!
Fuente: Rios y Senderos
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