08/03
2011
2011
¿Hasta cuando vamos a tolerar la censura K en Facebook? Por Veronica Maurer

Muchos militantes del kirchnerismo utilizan sin escrúpulos la censura, amparándose en fallas y grietas de las redes sociales como Facebook, Youtube o Twitter. La censura es el uso del poder, por parte del Estado o de algún grupo influyente, para controlar la libertad de expresión.
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Al igual que a los panelistas de 678, a quienes como parte del programa las correspondería señalar este tipo de actitudes; el pueblo argentino también paga y sufre a estos “ciber militantes” que creen que las ideas políticas se defienden tras un monitor y no trabajando o bien tratando de sumar voluntades (en lugar de ahuyentarlas) también recurriendo a la difamación avalados por la irresponsabilidad de Facebook.
Estos usuarios atropellan la Constitución Nacional y el Estado de Derecho. Avasallan la libertad de expresión sometiendo a todos los usuarios de Facebook a la marginación, vejación e insultos. Porque quienes no son kirchneristas pero lejos están de ser golpistas, gorilas, destituyentes, etc; deben protegerse y permanecer en vigilancia constante, estudiando cuidadosamente cada nueva amistad debido a las invasiones de ciber militantes que se arrogan la defensa del Gobierno nacional y crean aproximadamente unos 200 perfiles falsos por día para dar vía libre a su cobarde y dañina tarea.
Te espían (al estilo KGB o CIA) te juzgan y finalmente te penalizan.
Se siente mucha impotencia cuando ves que eliminan la cuenta de una persona como Diego Ignacio Mur, director de este medio independiente. La pena se transforma en angustia, cuando ves que son las corporaciones viciadas y genocidas las principales impulsoras de estos actos. Y la debilidad de nuestro gobierno cediendo ante ellas.
¿Qué autoridad tienen estas personas para inducir una paranoia colectiva? ¿No incurre el kirchnerismo en un ataque deliberado a la salud de los argentinos y la democracia? Y si Facebook permite a los gobiernos ejercer esta presión sobre ciudadanos libres, subyugándolos bajo el horrible peso de una dictadura virtual, entonces quizás nadie debería integrarse a una red social que invade la privacidad de las personas pidiendo teléfono móvil e incluso tarjetas de crédito.
Similitudes con el pasado: Las amenazas, intimidación, secuestros (robo de cuentas), y desapariciones (denuncias falsas masivas), son parte del proceso informático de quienes dicen defender (en realidad lo embarran) al modelo kirchnerista. Algo que Facebook permite.
Es conveniente concebir que Facebook no respeta nuestros derechos humanos. Y que hoy, deja a los gobiernos que eliminen nuestras cuentas. Mañana, otorgaran nuestra información confidencial a cambio de dinero, como ya lo hacen muchas webs en China.
La censura y abusos en la Argentina deberían dar lugar a una protesta internacional. Algo que no ocurre. Por cobardía o por inactividad, y porque muchas veces la oposición recurre a las mismas técnicas extorsivas que quienes respaldan al oficialismo.
La inmadurez argentina más la corrupción de Facebook nos educa. Quizá llegó la hora de olvidar el libro de caras y caretas para volver a la libertad de Google y los blogs.
Veronica Maurer
BWN Patagonia

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