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Carta del Turismo Sostenible
Los participantes en la Conferencia Mundial de Turismo Sostenible,
reunidos en Lanzarote, Islas Canarias, España, del 27 al 28 de
Abril de 1995,
Conscientes de la realidad del turismo como fenómeno de alcance
mundial que implica las más altas y profundas aspiraciones de los
pueblos, constituyendo un importante elemento para el desarrollo
social, económico y político en muchos países.
Reconociendo que el turismo es una actividad ambivalente, dado que
puede aportar grandes ventajas en el ámbito socioeconómico y
cultural, mientras que al mismo tiempo contribuye a la degradación
medioambiental y a la pérdida de la identidad local, por lo que
debe ser abordado desde una perspectiva global.
Conscientes de que los recursos en los que se basa el turismo son
frágiles, así como de la creciente demanda de una mayor calidad
medioambiental.
Reconociendo que el turismo, como posibilidad de viajar y conocer
otras culturas, puede promover el acercamiento y la paz entre los
pueblos, creando una consciencia respetuosa sobre la diversidad de
modos de vida.
Recordando la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y las
diversas declaraciones de Naciones Unidas, así como los convenios
regionales, sobre turismo, medio ambiente, conservación del
patrimonio cultural y desarrollo sostenible.
Guiados por los principios enunciados en la Declaración de Rio
sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, además de las
recomendaciones emanadas de la Agenda 21.
Recordando las declaraciones previas en materia de turismo, como
la Declaración de Manila sobre el Turismo Mundial, la Declaración
de La Haya y la Carta de Turismo y Código del Turista.
Reconociendo la necesidad de desarrollar un turismo que satisfaga
las expectativas económicas y las exigencias ambientales, que no
sólo sea respetuoso con la estructura socioeconómica y física de
cada destino, sino también con las poblaciones receptoras.
Considerando la prioridad de proteger y reforzar la dignidad
humana, tanto de las comunidades locales como de los turistas.
Conscientes de la necesidad de establecer alianzas eficaces entre
los principales actores que participan en la actividad turística,
con el fin de forjar la esperanza de un turismo más responsable
con nuestro patrimonio común.
APELAN a la comunidad internacional, y en particular INSTAN a los
gobiernos, a las demás autoridades públicas, a los decisores y
profesionales en materia turística, a las asociaciones e
instituciones públicas y privadas relacionadas con el turismo y a
los propios turistas, a adoptar los siguientes principios y
objetivos de esta declaración:
1. El desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios de
sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a
largo plazo, viable económicamente y equitativo desde una
perspectiva ética y social para las comunidades locales.
El desarrollo sostenible es un proceso orientado que contempla una
gestión global de los recursos con el fin de asegurar su
durabilidad, permitiendo conservar nuestro capital natural y
cultural, incluyendo las áreas protegidas. Siendo el turismo un
potente instrumento de desarrollo, puede y debe participar
activamente en la estrategia del desarrollo sostenible. Una buena
gestión del turismo exige garantizar la sostenibilidad de los
recursos de los que depende.
2. El turismo tendría que contribuir al desarrollo sostenible,
integrándose en el entorno natural, cultural y humano, debiendo
respetar los frágiles equilibrios que caracterizan a muchos
destinos turísticos, en particular las pequeñas islas y áreas
ambientalmente sensibles. La actividad turística deberá prever una
evolución aceptable respecto a su incidencia sobre los recursos
naturales, la biodiversidad y la capacidad de asimilación de los
impactos y residuos producidos.
3. La actividad turística ha de considerar los efectos inducidos
sobre el patrimonio cultural y los elementos, actividades y
dinámicas tradicionales de las comunidades locales. El
reconocimiento de estos factores locales y el apoyo a su
identidad, cultura e intereses, deben ser referentes obligados en
la formulación de las estrategias turísticas, especialmente en los
países en vías de desarrollo.
4. La contribución activa del turismo al desarrollo sostenible
presupone necesariamente la solidaridad, el respeto mutuo y la
participación de todos los actores implicados en el proceso, tanto
públicos como privados. Esta concertación ha de basarse en
mecanismos eficaces de cooperación a todos los niveles: local,
nacional, regional e internacional.
5. La conservación, la protección y la puesta en valor del
patrimonio natural y cultural, representa un ámbito privilegiado
para la cooperación. Por parte de todos los responsables, esta
actitud implica un auténtico reto de innovación cultural,
tecnológica y profesional, que además exige realizar un gran
esfuerzo por crear y desarrollar instrumentos de planificación y
de gestión integrados.
6. Los criterios de calidad orientados a la preservación del
destino turístico y a la capacidad de satisfacción del turista,
determinados conjuntamente con las comunidades locales y basados
en los principio del desarrollo sostenible, deberían ser objetivos
prioritarios en la formulación de las estrategias y proyectos
turísticos.
7. Para participar en el desarrollo sostenible, el turismo debe
asentarse sobre la diversidad de oportunidades ofrecidas por la
economía local, garantizando su plena integración y contribuyendo
positivamente al desarrollo económico local
8. Toda opción de desarrollo turístico debe repercutir de forma
efectiva en la mejora de la calidad de vida de la población e
incidir en el enriquecimiento sociocultural de cada destino.
9. Los gobiernos y autoridades competentes, con la participación
de las ONGs y las comunidades locales, deberán acometer acciones
orientadas a la planificación integrada del turismo como
contribución al desarrollo sostenible
10. Reconociendo que la cohesión social y económica entre los
pueblo del mundo es un principio fundamental del desarrollo
sostenible, urge impulsar medidas que permitan un reparto más
equitativo de los beneficios y cargas producidos por el turismo.
Ello implica un cambio en los modelos de consumo y la introducción
de métodos de fijación de precios que permitan la internalización
de los costes medioambientales.
Los gobiernos y las organizaciones multilaterales deberían
priorizar y reforzar las ayudas directas o indirectas a los
proyectos turísticos que contribuyan a la mejora de la calidad
medioambiental. En este marco, es necesario investigar en
profundidad sobre la aplicación de instrumentos económicos,
jurídicos y fiscales internacionalmente armónicos que aseguren el
uso sostenible de los recursos en materia turística.
11. Las zonas vulnerables desde el punto de vista ambiental y
cultural, tanto las actuales como las futuras, deberán recibir
prioridad especial en materia de ayuda financiera y cooperación
técnica al desarrollo turístico sostenible. También han de recibir
tratamiento especial las zonas degradadas por los modelos
turísticos obsoletos y de alto impacto.
12. La promoción de formas alternativas de turismo coherentes con
los principios del desarrollo sostenible, así como el fomento de
la diversificación de los productos turísticos, constituyen una
garantía de estabilidad a medio y largo plazo. Para perseguir este
fin, es necesario asegurar y reforzar de forma activa la
cooperación regional, particularmente en el caso de la pequeñas
islas y áreas de mayor fragilidad ecológica.
13. Los gobiernos, la industria turística, las autoridades y las
ONGs responsables del turismo deberán impulsar y participar en la
creación de redes abiertas de investigación, difusión, información
y transferencia de conocimientos en materia de turismo y
tecnologías turísticas ambientalmente sostenibles.
14. La definición de una política turística de carácter sostenible
requiere necesariamente el apoyo y promoción de sistemas de
gestión turística ambientalmente compatibles, de estudios de
viabilidad que permitan la transformación del sector, así como la
puesta en marcha de proyectos de demostración y el desarrollo de
programas en el ámbito de la cooperación internacional.
15. La industria turística, en colaboración con los organismos y
ONGs con actividades relacionadas con el turismo, deberá diseñar
los marcos específicos de acciones positivas y preventivas que
garanticen un desarrollo turístico sostenible, estableciendo
programas que apoyen la ejecución de dichas practicas. Realizarán
el seguimiento de los logros alcanzados, informarán de los
resultados e intercambiarán sus experiencias.
16. Habrá de prestarse una atención especial al papel del
transporte y sus efectos sobre el medio ambiente en la actividad
turística, así como al desarrollo de instrumentos y medidas
orientadas a reducir el uso de energías y recursos no renovables,
fomentando además el reciclaje y la minimización de residuos en
las instalaciones turísticas.
17. Con el fin de que el turismo pueda ser una actividad
sostenible, es fundamental que se adopten y pongan en práctica
códigos de conducta que favorezcan la sostenibilidad por parte de
los principales actores que intervienen en la actividad, en
particular por los miembros de la industria turística. Dichos
códigos pueden constituir instrumentos eficaces para el desarrollo
de actividades turísticas responsables.
18. Deberán ponerse en práctica todas las medidas necesarias con
el fin de sensibilizar e informar al conjunto de las partes
implicadas en la industria del turismo, ya sea a nivel local,
nacional, regional o internacional, sobre el contenido y los
objetivos de la Conferencia de Lanzarote.
RESOLUCIÓN FINAL
La Conferencia Mundial de Turismo Sostenible considera
imprescindible hacer los siguientes llamamientos públicos:
1. La Conferencia recomienda a los gobiernos estatales y
regionales formular, con carácter de urgencia, planes de acción
para un desarrollo sostenible aplicados al turismo, en consonancia
con los principios enunciados en esta Carta.
2. La Conferencia acuerda elevar al Secretario General de Naciones
Unidas la Carta del Turismo Sostenible a fin de que pueda ser
asumida por los Organismos y Agencias del sistema de Naciones
Unidas, así como por las Organizaciones Internacionales con
acuerdo de cooperación con Naciones Unidas, para ser sometida a la
Asamblea General de Naciones Unidas.
RESOLUCIÓN SOBRE EL COMITÉ DE SEGUIMIENTO
Transcurrida la Conferencia Mundial de Turismo Sostenible, una vez
aprobada la Carta de Turismo Sostenible y considerando la
trascendencia de los acuerdos tomados, se hace necesario prever su
futuro. La continuidad de la línea de trabajo y de colaboración ya
emprendida es de primera importancia y para consolidarla resulta
conveniente y necesario su seguimiento para llevar a cabo y
aplicar esta Carta de Turismo Sostenible.
Con este objeto, se adopta el siguiente acuerdo:
1. La creación de un Comité de Seguimiento de la Carta y de su
Plan de Acción integrado por las instituciones y agencias
internacionales componentes del Comité Organizador de la
Conferencia.
2. El Comité de Seguimiento debe velar por la difusión y
circulación de la Carta y su mejor aplicación, la realización de
actividades que garanticen su continuidad, la detección de
situaciones críticas, así como el estímulo a toda clase de
entidades públicas y privadas para la mejor instrumentación del
turismo sostenible.
3. Este Comité debe impulsar la elaboración de estudios, proyectos
y acciones encaminadas a la constitución de situaciones ejemplares
de referencia para cada principal problemática a nivel mundial
como mejor forma de aplicación de la Carta en relación con los
principios del desarrollo sostenible.
4. Este Comité se hará cargo de la elevación y seguimiento de los
acuerdos de esta Conferencia y asumirá la responsabilidad de
circular y presentar esta Carta ante los protagonistas del
Desarrollo Sostenible en la actividad turística, incluyendo a los
representantes de la industria turística, organismos
gubernamentales, las ONGs, Agencias de Naciones Unidas y otros
Organismos Internacionales.
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